
















CENTRO DE LA MEMORIA
Un espacio diáfano cuyo estado previo era un bosque de pilares con cierto orden, fue el lugar elegido para incorporar en él un centro de día.
Era importante que los espacios fueran amplios, y fácilmente compartimentados. Apoyándonos en esas líneas de pilares existentes, un juego de puertas troqueladas permite configurar el espacio de distintos modos y hacerlo fluido a la vez. Los agujeros de las puertas, dibujan una estela cambiante en función de la luz, que hace que el espacio se perciba algo diferente cada día.
Los recorridos del centro nos parecieron un tema especial a tratar. Desde un principio buscamos que nos pudiera recordar a la sensación de deambular por la calle, o incluso de entrar en un laberinto. Por esa razón las estancias no se cierran del todo, y es el nuevo juego de tabiques que, junto al bosque de pilares existente, permiten que los usuarios puedan recorrer el centro cada día de un modo diferente.












VESTUARIOS
El proyecto se ubica en el interior de una nave industrial. Se nos planteó actuar sobre un espacio muy alargado situado en un extremo de la fábrica que daría servicio a más de cien trabajadores.
El objetivo principal era conseguir la máxima luz posible en su interior, para ello teníamos claro que los paramentos verticales debían dejar pasar la luz y a su vez ocultar los espacios de vestuario de las áreas de circulación. Se debian conseguir recorridos libres y fluidos sin obstaculos para ordenar y distribuir correctamente los espacios de cada persona. Así un conjunto de tabiques colocados como piezas en distintas direcciones, y con diferentes alturas terminan por configurar la planta y el proyecto. Nos ayudamos de la materialidad para dar jerarquía y orden a dichos tabiques. El granito, un material resistente y duradero, se convierte en el material predominante y se apoya en los brillos del acero inoxidable para conseguir mayor profundidad.











BOULEVARD 14
Se nos planteó una reforma de un apartamento totalmente vacío. No existía nada que tomar
como referencia, ya que toda construcción anterior había sido eliminada. Nos encontramos ante
un edificio de más de cien años de antigüedad ubicado en la parte vieja de San Sebastián.
En aquel vacío, la estructura desnuda fue lo que nos llamó la atención. Las vigas y los pilares
formaban unos pórticos que dividían claramente el apartamento en 3 espacios; uno ligado a la
fachada principal que terminó siendo el espacio de cocina y salón, otro ligado a la fachada
trasera donde situamos los dormitorios, y otro intermedio donde colocamos las zonas de
servicio de la vivienda. Esa división natural provocó que los espacios de día se convirtieran en un único espacio abierto y de gran tamaño, para aprovechar la presencia que tenía la fachada.
Es una vivienda pensada para estar abierta, donde los materiales marcan los límites entre
estancias. Un mármol verde nos da la bienvenida, y un pórfido rojo tiñe uno de los baños de
granate.














ESPACIO DE REUNIONES Y CONFERENCIAS
El proyecto se centra en ampliar el uso de unas oficinas a pie de calle. Dos espacios principales son protagonistas bajo una cubierta a dos aguas de hierro y madera. La continuidad entre estos dos espacios nos parecia importante. El muro que separa estas dos salas rompe hacia el interior de las oficinas generado un espacio de vestíbulo dimensionado a corde a los usuarios. La iluminación tenue hace visible la luz natural a través de un lucernario circular. El cambio de escala en su interior potencia aún mas las distintas alturas y el juego de materiales y texturas consigue convertir el un espacio amplio en un lugar acogedor.






TARUGO
Una silla recia y estable pensada para tomar posición en un lugar concreto. Tarugo, el más pesado de los nombres que nos vino a la cabeza, hace referencia a su apariencia robusta. Su diseño se inspiró en el mobiliario medieval y religioso y de alguna manera en los muebles diseñados antaño, donde la estabilidad y la durabilidad del objeto era primordial. En este caso, su diseño depurado y proporcionado hacen de ella un valor en si mismo, como si de una escultura se tratase.
Fabricada en cuatro piezas de madera maciza, los dos costados se prolongan respecto a su respaldo y asiento, contorsionando el perfil de la silla e imitando los vaivenes de las tablas de Lucio Muñoz. La silla limita muy bien sus cuatro alzados, siendo su frontal el más permeable para dar cabida a las piernas recogidas en su interior. En su parte inferior los costados se dividen y afilan en dos puntos de apoyo. De esta manera Tarugo consigue desligarse del suelo y mejora su estabilidad.






PREMIO PEÑA GANCHEGUI (2023)
Joven Arquitectura Vasca

















CASA KENDO
En la séptima planta de un edificio de finales del siglo XIX se sitúa esta vivienda. La altura y la orientación hacen el resto. La luz entra sin pedir permiso y termina por convertirse en el verdadero argumento del proyecto.
No nos interesaba reconstruir un pasado ni escenificar una relación con el contexto. La casa no necesitaba nostalgia. Preferimos centrarnos en el interior: en la secuencia de espacios, en las distintas escalas que aparecen dentro de una misma planta y en cómo se recorren.
La organización responde a una lógica clara, casi inevitable. Cada decisión busca ser necesaria.El pasillo, tradicionalmente relegado a mera circulación, aquí adquiere espesor y carácter. Se abre, se aproxima a las estancias y participa de ellas. Más que distribuir, estructura.
La materialidad acompaña esa intención y opta por una apariencia atonal, casi silenciosa. La piedra de Campaspero arenada aparece como un plano continuo que absorbe la luz y la devuelve matizada. Cuando la luz de la tarde se desliza sobre su superficie, el espacio adquiere una densidad inesperada, casi íntima. Es un efecto discreto, pero difícil de ignorar.
En conjunto, la vivienda se concibe como un escenario sereno para la vida diaria, un lugar donde la arquitectura acompaña sin imponerse. La luz, el vacío y la continuidad espacial construyen una atmósfera que invita a habitar con calma, a redescubrir lo cotidiano y a establecer una relación íntima y consciente con el espacio. A veces, eso es suficiente.
















BORDARI
Este proyecto interviene en una casa con un problema común que vemos en muchas viviendas: poca superficie y espacios sin luz natural. Un problema que se ha tratado de solucionar en esta pequeña vivienda situada en el centro histórico de Hondarribia.
Cuatro tabiques que apenas tocan el perímetro y el techo, y un volumen circular, ocupan la nueva planta para favorecer una manera fluida de vivir la casa y, sobre todo, para favorecer el paso de la luz hasta ese recóndito acceso tan desagradable en su estado previo. Una piedra arenisca del norte de un tono que nos recuerda a las calles del casco antiguo se extiende por todo el espacio, no abandonando nunca, de alguna manera, la sensación de seguir en el mismo lugar.
Fue finalmente ese nuevo juego de tabiques que nos recuerda a la serie Sluices de Doara Maurer, junto al sólido volumen circular que encuentras al llegar, lo que posibilitó una nueva amplitud y una nueva luz que inunda la casa.










OFICINAS EN SAN SEBASTIÁN
Una remodelación de oficinas que aprovecha su ubicación en esquina para incorporar la máxima luz posible. Dada la riqueza de su volumetría interior y su abundante luz, se optó por esquivar la convencional y oscura imagen de pasillo infinito con repetidas puertas, proponiendo en su lugar una combinación de volúmenes gruesos y delgadas hojas de cristal, que definen los espacios de trabajo y crean con su movimiento una especie de laberinto de luces y sombras.
Las texturas fueron un componente clave. Las paredes rugosas ofrecen un contraste táctil al suelo pulido. Suelo que, bajo el efecto de la luz, se funde con la levedad del vidrio y del metal en un juego de brillos que suavizan la aspereza de los muros. Las casi invisibles mamparas de cristal amplían el espacio con su transparencia, y posibilitan vistas cruzadas poco propias en este tipo de arquitecturas de planta tan rígida.
A un ambiente tan atonal y suave, le vino bien que la escasa carpintería empleada se ejecutase en madera, tratando de aportar cierto consuelo y calidez al entorno laboral.










CASA PARA 3 HERMANAS
En plena sierra de Cazorla, entre una infinitud de pinos y una urbanización de pocas casas, se nos planteó diseñar una vivienda para el descanso y el retiro.
Un patio organiza los espacios e ilumina aquellos que se cierran al bosque. Un proyecto que se resuelve solo con un material, y con un muro longitudinal que acompaña al único camino que hay en ese laberinto de pinos.





PREMIOS COAVN (2025)
Premio Arquitectura interior y actuaciones efímeras
Comedor en una fábrica
















ALAMEDA DEL BOULEVARD
Una casa más larga que ancha. Una vivienda de orientación norte-sur con amplias zonas verdes en el exterior. Árboles de hoja caduca que protegen de la luz en verano y permiten su paso en invierno.
Una intervención que toma lu longitud como referencia para distribuir, y una construcción que nos recuerda a las arquitecturas de 1900, con alturas de carpintería y de pasos, tonos, o brillos en los materiales que pretenden hacernos viajar al pasado.















COMEDOR EN UNA FÁBRICA
El encargo consistió en la rehabilitación de un edificio anexo a una fábrica y su adaptación para convertirlo en su comedor principal. La presencia que tenía aquella fachada nos recordaba a las misteriosas escenas del interior de la Abadía de Sint Benedictusberg de Van Der Laan.
Era importante que a la hora de comer el trabajador pudiera estar relajado y algo desvinculado de su trabajo. Cuando pensamos en el descanso es fácil imaginar un lugar natural, un lugar como el jardín que teníamos enfrente. Ese jardín sirvió de inspiración para el diseño de todo el proyecto. Jugando con las texturas y materiales conseguimos imitar sus contrastes y colores, y sirviéndonos de las diferentes escalas de los paramentos interiores, la sensación que sentíamos al cruzar el pequeño arbolado para llegar hasta allí.















ESTUDIO ONA
Vivimos tiempos difíciles para los jóvenes. La vivienda se ha convertido en un producto de difícil acceso. La pandemia nos dejó como enseñanza que vivir y trabajar en el mismo espacio no solo es posible, además es eficiente en muchos sentidos.
Este pequeño encargo representa a todo aquel que haya tenido que convertir un espacio a priori poco deseable, pero al alcance de su bolsillo, en su hogar. Un cercano y querido amigo nos propuso transformar un pequeño bajo con una altura de cinco metros, una escasa pero acogedora luz, y dos pilares en el centro. Una primera casa donde vivirá y trabajará sus primeros años.
Tres piezas con geometrías que nos recuerdan a un Lego se incorporan al espacio esquivando la estructura y proponiendo una nueva organización. Ese Lego se coloca de manera que la luz invada lo máximo posible, ya que tiene una única fachada con ventanas. En el centro de la casa aparece un gran sofá, ocupando toda la altura y mirada posible, donde se hará la vida. La escalera aparece en un material distinguido para destacar su presencia. Sube a la zona de descanso y trabajo, y desaparece detrás de un muro quebrado. Un muro que nos recuerda a las formas de Bofill y actúa como un biombo que separa la zona de día del vestidor. Un biombo que también se escalona entrando en resonancia con el zigzag de la escalera.












CASA ONA
La arquitectura de los pueblos siempre nos ha parecido muy inspiradora. No necesita justificar su forma. Los quiebros, las distintas inclinaciones de las cubiertas, la aparente aleatoriedad de las chimeneas, son cosas que surgen de la pura necesidad.
Y es precisamente esa necesidad con la que hemos tratado de afrontar este proyecto en una parcela tan habitual como única en un pueblo de las afueras de Burgos.

















JAKINTSU
Esta lámpara nace del simple hecho de la creación de un objeto lumínico. En sí mismo, ya estaba presente en nuestro imaginario, y lo hemos descubierto.
Jakintsu nos hace gracia, y nos recuerda a un ser leyendo un libro, a una persona perdida buscando su lugar en un mapa, o a otra intentando resolver un crucigrama en el periódico. Se centra en iluminar lo que tiene enfrente, una chapa.
Ésta a su vez irradia su luz y nos ilumina, como la luz de Rembrandt.








